Hoy me enteré de que George Clooney tiene malaria, pinche vida no vale nada.
En otras notas, escribí un pequeño cuento, ahí les va:
Estabamos sentados, con una distancia lo suficientemente apartada como para no asfixiarnos. Ya eran treinta minutos de silencio y demasiada saliva acumulada.
Te miré, toqué tu hombro y me disculpe. “Creo que este es el fin” –dijiste.
Entonces desperté y seguías acostada a mi lado, tus manos seguían siendo dos galaxias, tus ojos la luna y tu cabello era el río. “Soy tuya”-murmuraste.
Te juro que seguiré despierto.
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